Hipoxia neonatal: cuando a tu bebé le falta de oxígeno durante el parto
17864
post-template-default,single,single-post,postid-17864,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive
Aunque la falta de oxígeno en el parto puede suponer lesiones cerebrales, el tratamiento inmediato y la forma de afrontar la hipoxia neonatal son determinantes para evitar consecuencias graves a largo plazo.

Hipoxia neonatal: cómo actuar en caso de que tu bebé haya sufrido por falta de oxígeno en el parto

Aunque la falta de oxígeno en el parto puede suponer lesiones cerebrales, el tratamiento inmediato y la forma de afrontar la hipoxia neonatal son determinantes para evitar consecuencias graves a largo plazo. Dentro del vientre, la sangre rica en oxígeno llega al bebé a través de una vena en el cordón umbilical. Si ese flujo se ve interrumpido porque la presión arterial de la madre disminuye o porque hay algún problema con el útero, la placenta o el cordón umbilical en el momento del nacimiento, el bebé puede asfixiarse. Ante una emergencia obstétrica, el equipo médico debe reaccionar con extrema rapidez ya que cada minuto cuenta para reducir los efectos de la asfixia neonatal. Por eso, si se nos informa que ha habido complicaciones en el parto, lo primero que debemos hacer es recabar información sobre qué tipo de acciones se realizaron durante las primeras seis horas de vida del recién nacido y buscar una asesoría legal para determinar si se ha podido incurrir o no en un caso de negligencia. Conocer qué ha pasado y cómo han sido los procedimientos en el momento inmediatamente posterior al nacimiento es fundamental para saber si el daño se podía haber evitado.

Como abogados expertos en negligencias médicas, en Feliu y Sánchez Advocats asesoramos a las familias para demostrar, si es que es procede, la responsabilidad del centro hospitalario y del personal en la atención que se debía haber ofrecido, teniendo en cuenta siempre la salud del bebé como máxima prioridad. Sabemos que enfrentarse a estos casos puede ser un camino largo y complicado porque no siempre los centros médicos están dispuestos a proporcionar detalles sobre lo ocurrido en el parto y durante las primeras horas de vida del bebé a pesar de que el paciente y sus familiares están en pleno derecho de reclamar esa información.

Ante una hipoxia neonatal, el protocolo sanitario ordena llevar un control exhaustivo del recién nacido, que debe permanecer bajo observación en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) durante algunas horas. Entre las pruebas diagnósticas que se realicen debe figurar el análisis de sangre para comprobar el grado de acidosis metabólica, es decir, el nivel de dióxido de carbono y de ácido láctico que circula por el cuerpo del neonato. Y es que la acidosis y la asfixia causan una disminución de la función cardíaca y del flujo sanguíneo que llega al cerebro (isquemia). Un estado hipóxico-isquémico no solo priva al bebé de oxígeno, sino también de la glucosa y de otros nutrientes que necesitan sus células para trabajar con energía. Por eso, mientras más tiempo pase, más grave será la lesión cerebral que pueda sufrir el recién nacido.

Si durante las 6 primeras horas de vida se aplica una terapia de hipotermia para ralentizar el metabolismo, es muy probable que se logre estabilizar la temperatura cerebral y reducir o prevenir la inflamación. De hecho, las medidas inmediatamente posteriores al parto son claves y así lo determina el protocolo de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Una adecuada terapia respiratoria, así como el control de las convulsiones y el seguimiento de los niveles de azúcar en sangre, son medidas básicas que cualquier centro hospitalario debe garantizar y, de no ser posible, el bebé debe ser trasladado inmediatamente a un hospital que cuente con los equipos idóneos para su atención.

Cuando nos enfrentamos a un posible caso de negligencia en el parto, es fundamental recoger lo antes posible toda la información sobre los procedimientos médicos realizados. En ellos debe constar si fue necesario o no reducir la inflamación del cerebro. Y es que, las sentencias por negligencias en el parto no solo tienen en cuenta los primeros minutos del neonato, sino también los tratamientos aplicados en las horas y días posteriores. Por ejemplo, si hubo una privación de oxígeno de entre 5 y 15 minutos, que se pudo haber evitado con una intervención médica, el bebé puede tener problemas neurológicos que le afectarán durante toda su vida. Todo ello a pesar de que los síntomas solo serán evidentes cuando llegue el momento de comenzar a hablar o a caminar. Este cuadro clínico, conocido como encefalopatía hipoxia-isquémica (EHI), se manifiesta con problemas respiratorios, reflejos deprimidos, tono muscular bajo o alto y, en general, con un niño que muestre un desarrollo motriz o intelectual más lento que el esperado para su edad.

Sabemos que es imposible devolver el tiempo perdido o los daños que puedan haberse producido, pero es importante saber si es necesario interponer una reclamación jurídica porque muchos de estos niños requieren atenciones especiales y una indemnización puede ayudar a hacerse cargo de la atención que requieren el niño y su familia a lo largo de su vida. Si tu bebé ha sufrido hipoxia neonatal y sospechas que no estuvo debidamente atendida, consúltanos y te ofreceremos el acompañamiento que necesitas para llevar a buen término este complejo proceso.



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies